La mayoría de presidentes, CEO, gerentes y directores generales deberían abstenerse de hablar ante la cámara en un vídeo corporativo, creedme que en la mayoría de casos se consigue el efecto contrario del que se persigue.

Es cierto que el formato trasnochado de vídeo corporativo sirve para alimentar el ego de sus protagonistas, enseñar a familiares y amigos la ausencia del sentido del ridículo o ilustrar a los hijos de corta edad lo bien que lo hace papá o mamá.

Ayer me llamó el Sr. X, director general de una importante empresa metalúrgica diciéndome

“Xavi, te tenía que haber hecho caso en su día. En una cena de amigos, después de varias copas, algunos se sinceraron diciéndome lo ridículo y la vergüenza que sintieron al ver mi vídeo corporativo en el que aparezco casi en su totalidad. Se muestran ciertos aspectos de mi carácter y personalidad que no quería transmitir a posibles clientes e inversores. Necesito que lo soluciones”

Recuerdo que cuando nos contrató hace un año, le sugerí buscar un formato diferente, utilizar el talento de algún actor o actriz.  El “busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo” de Manuel Luque, ya no funciona. Él insistía en que debía salir él, quería salir él y se negó a escucharnos. Su ego podía más.

El Sr. X es un gran empresario, un gran negociador y un gran vendedor…. también un terrible comunicador.

Por ejemplo, el gerente de EFIK confió en el actor Jordi Sánchez para hablar de su empresa en redes sociales. Las ventas de EFIK se han multiplicado.

El Sr. X sigue buscando una productora que le grabe de nuevo, y aunque con un discurso diferente, el personaje sigue siendo él. Suerte amigo!